Ayer conseguí decírselo. Conseguí decirle ese "te quiero" que llevaba días esperando salir. Y ahora me sentía ligera y feliz, como si esa pesadez en mi gargante y en mis pensamientos hubiera desaparecido. Lo quería y se lo había dicho, ya está.:)
Y para que este martes fuera mejor ( si cabe) mi madre me traía en coche, por hoy me olvido de autobuses. ¡Yuhuu!
-Te veo muy feliz, neni.- me dijo mi madre sonriendo a ver la felicidad marcada en mi cara risueña.
-Es que soy feliz, mamá. ¿Por qué no iba a serlo?- dije feliz mostrándole mi mejor sonrisa. Ella no sabía nada de Álex, al menos yo no se lo había contado. No por el momento, era pronto. Prontísimo. Aunque, de un modo u otro, sé que ella lo sabe. En lo más profundo de su ser, reconoce el motivo de tanta felicidad, y creo que le da miedo reconocerlo, pero que se alegra también.
-No sé, estás más de lo normal. Pero me alegra verte así, cariño. ¿Se debe a algún motivo en especial?- dijo pícara. Sonreí y contesté intentando no ruborizarme.
-Mmmmm... ¿a qué motivo te refieres, mamá?-tardé lo mío en contestar y como era de esperar, me ruboricé. Mucho. Me puse de los nervios y las manos me sudaban. Y ella se dio cuenta de ello, siempre me estaba riñendo para que aprendiera a controlar mis nervios porque, según ella, tendría problemas con ellos en un futuro. No era capaz de concentrarme en los examenes debido a ellos, y ella lo era consciente.
-No sé, dímelo tú.- ahora si que no sabía que decir. Y busqué y busqué en mi mente algo que pudiera decirle, pero nada era util. Ella ya lo sabía. Y nunca antes había agradecido tanto que la puerta del instituto estuviera ante mis ojos y que tuviera que entrar. Sonó el timbre en ese momento y recordé aquello de "salvados por la campana" ¡Qué razón guardaba esa frase!
-Mamá, llego tarde. Me voy corriendo. Adiós.- le di un beso en la mejilla y salí corriendo.
Cuando llegué a clase habían llegado todos. Hoy, había venido Ana. Estabamos las tres. ¡Qué bien! :)
Me senté en la mesa del centro, entre Ana y Claudia, como siempre y fui sacando los apuntes de lengua y el estuche.
-Ana, ¿qué te pasó ayer?- pregunté sin darle mucha importancia a la pregunta.
-No, nada, que tuve que ir al médico a sacarme sangre.
-Ah, bien. Odio las agujas.-dije mientras reía.
-Yo también, lo paso fatal...-dijo poniendo pucheritos. Entonces Claudia y yo empezamos a reir al unísono.Y ella se unió a nuestras risas.
En ese momento sentí como algo tiraba de mi pelo recogido en una coleta alta. Miré hacia atrás y descubrí que era Pablo, desde su mesa que me tiraba del pelo con una sonrisa en los labios.
-Ehhhh... ¿tan temprano y ya con bromitas?-y seguí riendo.
-¡Hay que empezar con buen pie la mañana, Pablito!- y seguí sonriendo. Creo que no le gusta que le digan Pablito, peroa mí me hacía gracia y él no me decía nada, pero entonces, su compañero Rafa empezó a bromear al respecto.
-Pablito, venga, ponte a hacer los deberes, ¡que no los has hecho!¡Vaya ejemplo de compañero tengo!-dijo mientras se reía se su comprañero amigablemente. Éste, le dio un porrazo en la cabeza, bromeando. Me hacían mucha gracia y no paraba de reír.
-Y tú, lo mismo,¡ a estudiar!-me dijo Rafa. Era un chico simpático este Rafa. Me caía bien desde el principio.
La clase de lengua pasó divertida. El profe era gracioso y hacía bromas para que no nos aburrieramos tanto a primera hora. Me caia muy bien, y además explicaba que daba gusto. Después, inglés, mi punto fuerte así que con eso no me aburría. Y la mañana se pasó así, riéndome con Claudia, Ana, Rafa y Pablo. Era curioso cómo había hecho lazos tan fuerte con aquellas chicas a las que apenas conocía. Les conté lo de Álex, por supuesto.
-Ohhhhhh... dame su número y que me presente a sus amigos, a ver si hay uno que se le parezca- dijo Ana riéndo. Yo reí también. Jajajaja Como Álex no hay dos. Pero no dije nada.
-¿Qué dices, guapa? Su amigo será para mí,¿no, Ali?. dijo Claudia mientras me lanzaba miradas graciosas, como si fuera un gatito. No pude más que reirme como una descosida.
-Bueeeno... como os quiero tanto a las dos, uno para cada una.- y entonces me acordé de aquel chico del cine, el que le gustaba a Elisa, y recordé que su seguía teniendo ese vacío en mi mente y que seguía si recordar su nombre. Era realmente curioso. Sonreí al recordarlo.
La clase de economía puso el broche final a la jornada y salí de clase con las chicas. Al instante, Pablo se unió a nuestra conversación mientras que me pidió que me esperaba, que hoy tenía que ir a comer a casa de sus tíos y que le cogía de camino irse conmigo hasta la parada del bus. Era un chico realmente encantador, y guapo. De alguna manera, se me parecía a Álex. Fue entonces, cuando me di cuenta de que todo me recordaba a él. Había pasado de ser un capítulo más en mi vida, una página rota y sin recomponer a ser muchas páginas de mi presente. Había conseguido olvidarlo, y ahora que me había reconquistado, ocupaba todos mis pensamientos. Me daba miedo que fuera así, pero no podía dejar de sentirme feliz. Lo echaba de menos. Y esta tarde no podría verle, porque tenía que estudiar de historia.
-Ey, pestosilla- me dijo Pablo alegremente, sacándome de mi ensimismamiento. Me hizo sonreir.-te veo pensativa, ¿qué te pasa? No será por lo de economía, ¿no?
-¿Qué es eso de pestosilla? ¿Eh? ¿Insinuas que no huelo bien?- y empecé a reirme y a hacerle burlas con la boca. A él pareció hacerle gracia porque reía como un estúpido.
-Uff, fatal, tia... jajajajaja.
-No, no es economía lo que me preocupe, aunque también. No me gusta, me aburre y no me entero de nada.
-¿Qué es lo que no entiendes? Puedo explicártelo si quieres. Para algo que entiendo...-sonreí y asentí.
-Sí, puedes explicármelo un día. Cuando terminemos con historia, ¿no?
-Claro, nena.-dijo poniendo voces masculinas, de esas voces peliculeras, haciéndome reir aún más.
Ya casi habíamos llegado a la parada del bus.
-Bueno, Pablito...-dije con retintín mientras sonreía- ¿qué tenemos mañana a primera?
-Uhmmm...¡ no me acuerdo!-y se rió mientras me hacía cosquillas por todos lados sin parar. Supuse que en señal de falsa molestia por lo de "Pablito". Yo reía como las locas. No soportaba las cosquillas. Desde siempre me entraba ese ataque de risa contagioso.
-¡Para, para!-dije jadeando de la risa-¡Por favor!- y poco a poco dejó de hacerme cosquillas, al mismo tiempo, la risa iba cesando.- Pues vaya compañero que me he buscado, ¡no se sabe ni el horario!- y volvía a reír a carcajadas.
-Le dijo la sartén al cazo...- dijo sonriente.
-Bueno, Pablito- dije mientras enfatizaba la última palabra- que me quedo ya aquí, nos vemos mañana, ¿eh?
-¡Ok, nena!¡Hasta mañana!- me dijo adiós con la mano y siguió caminando hacia adelante, hasta casa de sus tíos.
Me senté en los banquitos de la parada y busqué mi móvil en la mochila. Lo desbloqueé, abrí los mensajes y puse el nombre de la persona a la que se lo iba a enviar.
Para: Álex
Hola!! Q tal el dia? Yo estoy esperando el bus. Hablamos luego? Tequiero:)
2 comentarios:
Capítulo bastante divertido! ^^
Yo me quedo con Pablito! ;D jajaja
Gracias Irina:) Es que Pablo, es mucho Pablo... a mí también me tendría loca :)jajaja
Publicar un comentario