Cuando llegué a casa mi madre me esperaba con la luz de la lamparita pequeña encendida y despierta. Parecía enfadada. Eran más de las tres de la mañana y casi no me había dado cuenta. Con Álex el tiempo pasaba volando.
-Hola-dije bajito para que no se despertara nadie.
-¿Hola me vas a decir?¿Dónde has estado?-estaba muy enfadada, la leche. Lo mismo había escuchado el coche de Álex y me había visto... No puede ser, me castigaba para lo que me quedaba de vida ¡FIJO! Joder... ¡a mentir se ha dicho! Con lo mal que se me da y lo bien que me conoce...
-Pues con mis amigas, es temprano y es Sábado, mamá.
-¿Sábado? ¿Podrías avisar no?-hoy todo eran preguntas, lo hacía siempre que se enfadaba conmigo. Una detrás de otra, sabía que odiaba las preguntas.
Me metí a mi habitación lo más rápido que pude evitando la reprimenda, ya la escucharía mañana. Hoy estaba tan feliz que no quería estropearlo todo por una estupidez. Me quité la ropa y la puse encima de la sillita rosa de mi habitación, luego me puse el pijama y me fui al cuarto de baño a desmaquillarme y a lavarme los dientes. Cuando terminé me fui a la cama con una enorme sonrisa en mi cara y empecé a rememorar todo lo ocurrido desde que ví a Álex. El rico helado que nos comimos las risas en el pub, las caricias en el sofá del pub... Ains, qué bien me lo pasaba con Álex. Entonces, ¿por qué sentía continuamente que no lo estaba haciendo bien? Puede que estuviera yendo demasiado rápido pero es que Álex no era un cualquiera, Álex era mi ex, ya lo conocía de sobra y necesitaba hacerlo, necesitaba besarlo. Así que cuando me cogió de la cintura y tiró de mí hacia sí, sentí un enoooorme cosquilleo en mi estómago haciéndome sentir como en las nubes. Sonreía todo el tiempo esperando el momento en que sus labios se rozaran con los míos y se fundieran en un romántico beso, pero eso no ocurrió. Me susurró algo al oído, pero no le presté demasiada atención. Me sentía embriagada por su olor, aquel olor que me gustaba tanto y aquella mirada que me llevaba a hacer locuras. Me susurró algo parecido a que estaba muy guapa, no lo recuerdo bien, pero era un piropo, eso seguro. Después me pidió perdón, y ahora que lo pienso, no era la primera vez que lo hacía. Y no sé por qué me lo pedía. ¿Es que yo tenía algo que perdonarle? No sé por qué motivo nunca le había preguntado...
Después de un buen rato abrazados los dos, salimos del pub buscando el coche. Me llevó hasta casa y casi no hablamos en todo el camino. Yo me limité a mirarlo absorta, y el me miraba de reojo mientras sonreía sin quitar la vista de la carretera. Tenía muchas ganas de besarlo, pero tenía miedo a cagarla si dejaba que me besara. La oportunidad se presentaba en diversas ocasiones, pero no quería estropearlo...
De pronto, el coche se paró en seco, entonces me di cuenta de que habíamos llegado. Era raro, porque había aparcado una calle antes de mi casa.
-Álex, ¿por qué te paras aquí?-dije sorprendida.
Y sin decir nada se acercó a mí. me miró directamente a los ojos y se acercó más. Y más, y más... Y yo sin saber que hacer me quedé con esa cara de indesición. Hasta que me decidí sin pensarlo más. Su rostro se acercó a mí todo lo que pudo y me miró de nuevo a los ojos con su preciosa mirada verde intenso. Sonrió y salvó toda distancia posible entre ambos. Sus labios rozaron los míos suavemente para dar paso a un beso eterno. Dulce, perfecto... Me dejé llevar y disfruté del momento. Mis manos temblaban y las suyas recorieron todo mi cuerpo. Desde mi pelo y mi cuello hasta mi cintura. Nunca antes me había besado así.
Nos apartamos ambos con una sonrisilla idiota y sin decir nada en concreto. No quería estropear el momento, así que no salí del coche. me quedé allí esperando a que él dijera algo. Pero eso no ocurrió. A cambio salió del coche, cerró la puerta y abrió la trasera y entró. Una vez se hubo acomodado tiró de mí hacia atrás, invitandome a imitarle, así que salí e hice lo mismo que había hecho él unos minutos antes. Me senté a su lado y recosté mi cabeza en su hombro.
-Te he echado de menos...-¡ZASCA! Esa sí que no me la esperaba. A ver qué le digo yo ahora.
-¿De veras? No consigo creerte-dije bromeando.
-Pues creelo, no sabes cuantas veces me arrepentí de dejarte marchar, sin llamarte, sin mandarte mensajes...
-Bueno, no hablemos de eso ahora, creo que ya has remendado tu error, pero como vuelvas a hacerlo, te mataré- dije con una sonrisa, pero realemente pensaba matarlo si lo hacía... jajaja-Lo he pasado muy bien contigo, hoy.
-Uhmm.. te aseguro que lo seguirás pasando así de bien durante mucho tiempo, todo el que tú quieras- y de esta manera sentí como si me estuviera haciendo una promesa, respecto a mi broma anterior. Me acurruqué un poco más en su hombro mientras sonreía.
Y de nuevo, sus labios se acercaron a los míos obligándome a levantar mi cabeza. Fue un beso mágico. Sus labios se enredaron con los míos como si fuera la última vez que nos veíamos haciéndome sentir la mujer más especial del mundo entero :) Sólo él conseguiría eso de mí, eso seguro. Solo con estar a su lado ya me sentía la persona más afortunada del planeta Tierra.
Estuvimos un rato más así, hasta que le pedí que me llevara a casa, era tarde y mi madre me reñiría. Y no me equivoqué...
Y ahora tenía más dudas que nunca. Los besos y la charla de hoy, ¿significaban que estabamos saliendo? ¿O seguíamos siendo amigos con derecho a roce? Porque si era así, pensaba terminar esa misma noche, no iba a soportar eso.No me gustan esas relaciones, me hacen daño y solo me sirven para colgarme de una persona y sufrir después.
Pero no me dio tiempo a pensar en nada más porque me quedé profuendamente dormida...
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